martes, 7 de febrero de 2017

“Matrimonio”
Fue una dulce y melódica mirada,
Donde nació el encuentro de un beso en la mejía,
y un abrazo caluroso que despertó la ilusión apagada,
y una sonrisa cándida de luna que engalana,
la caricia lejana de una piel fresca,
de una mujer soñadora pero desconocida,
bajo aquel manto de estrellas como para una reina,
y una brisa suave y delicada como sus labios como los pétalos de una rosa.

Su ojos color miel, que iluminan el alba de mi alma,
y su mano temblorosa queriendo juntarse con la mía,
para poder entrelazarlas como ramas a la luz del día,
y su espíritu sencillo como la virgen posada en la iglesia,
que merita ser la futura y dulce golondrina,
dueña de las llaves de mi corazón y de mi alma,

Tal vez se podrá nublar el sol de mediodía,
pero nuestros corazones renacerán cada día,
y jamás se apagara el fuego de nuestro amor de dicha
y hermoso paraíso que nos unió con una dulce sonrisa de cortesía,
y como dos amantes galantes errantes estamos juntos ahora,
porque todavía llevo impregnado aquel delicioso perfume de azucena,
cuando por primera vez, nuestros labios se juntaron como la noche y el día,
beso sublime que dejan huella,
como la cristalina lluvia entre la madre tierra.

Por eso, nacimos como viento y cielo danzando a la luz del día,
y aunque las negras alas de la muerte nos separen un día,
juntos estaremos como corazón y alma como una hermosa poesía,
mas no sé dónde iras si partes de primero a la blanca morada,
y no sé dónde iré, si yo soy el elegido en aquel día,
pero lo que si se, que mientras estemos en la tierra,
seguiremos siendo felices como un matrimonio.

R. Mauricio Olivares 

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