martes, 8 de noviembre de 2016




El Falso Orgullo

Era una vez, una princesa muy hermosa y bella, que pensaba que no había nadie como ella, al saber que vivía entre los más hermosos jardines, como si fueran jardines del cielo, pero un día, se dio cuenta que la gente no se le acercaba ni tan poco le hablaban, porque veían como a alguien inalcanzable, mientras ella aburrida de estar sola, aunque era bella y hermosa, con todas las riquezas del mundo, no podía platicar con nadie.
Más de repente apareció un sapo en un arroyo de los jardines, y enojada por estar sola y frustrada, descargo su ira en el pobre sapo que lo único que quería era hacerle compañía, por verla que estaba sola, pero ella enojada le grito al sapo que se desapareciera de su vista, y que se fuera a otro lado, y el sapo obediente, se fue saltando entristecido, hasta que desapareció a lo lejos. Pero al tiempo aquel mismo sapo recorrió el mismo arroyo de donde aquella bella y hermosa princesa, lo había echado, pero cuál fue la sorpresa de aquel sapo, que vio a la princesa sentada en una piedra, triste y llorando, con sus vestidos desgarrados, y su cabello despeinado, y las flores de los jardines marchitas, y el sapo extrañado pregunto a la princesa:
- Que es lo que te paso princesa, si yo te vi tan hermosa y bella, y con unos jardines celestiales-
Y la princesa le respondió:
- Es que los mosquitos y hormigas, destrozaron mis jardines, y me picaron como si fuera una plaga que me destrozo, pero como no tenía ningún amigo, nadie me pudo ayudar.
Y el sapo contesto:
“Lo siento por ti, pero tú me dijiste que me fuera, pero yo estaba aquí para comerme los mosquitos y hormigas, para que tus jardines fueran los más hermosos, y que tú siempre fueras la más bella”
MORALEJA:
A veces pensamos que somos superiores a otros, y que nunca llegaremos a necesitar de nadie, y a los demás los dejamos a un lado, mas no sabemos cuándo llegaremos a necesitar una mano amiga, aunque sea el más pobre o el más humilde, porque dios nunca ha hecho ninguna diferencia, desde el día que nos formó.
Mauricio Olivares.

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