“Racimo de esperanzas derribadas”
(No a la tala de árboles)
Árbol, de
majestuosas copas en las alturas,
te meces con los aires, como pintado los
cielos
de azul marino, con las verdes hojas
como esmeraldas, que tienen sus ramas
como si hubieran sido tallas a mano y
embarnizadas,
desde el tronco hasta las raíces,
eres hogar de muchos seres que los
cobijas,
con las sombras de tus atardeceres
Ahora, eres derribado por el hombre de
escrúpulos nefastos.
que por llenarse los bolsillos de
monedas de cobres,
no les importa dejar como desierto
los bosques,
en su afán de apuñalar a los árboles,
que lloran y claman a los vientos,
que no sean cortados
por sus cobardes
manos inmundas
La golondrina desde los cielos clama
justicia a los leñadores,
porque los bosque y montañas han
perdido sus colores,
y como racimos de esperanzas verdes
son derivados,
y las pisadas negras de cerdos quedan
marcadas,
como prueba, de los nefastos
taladores
de los majestuosos arboles,
que purifican los aires
oxigeno de nuestros
pulmones
Perverso talador de zapatos de
ochenta años
La naturaleza es un regalo de Dios
No te afanes por llenarte los
bolsillos,
ni te persignes en las noches
estrelladas,
porque tendrás ese pecado que derribaste
un árbol, y que no nacerá de nuevo.
Mauricio Olivares.
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