martes, 8 de noviembre de 2016


“Racimo de esperanzas derribadas”
(No a la tala de árboles)
Árbol, de majestuosas copas en las alturas,
te meces con los aires, como pintado los cielos
de azul marino, con las verdes hojas
como esmeraldas, que tienen sus ramas
como si hubieran sido tallas a mano y embarnizadas,
desde el tronco hasta las raíces,
eres hogar de muchos seres que los cobijas,
con las sombras de tus atardeceres

Ahora, eres derribado por el hombre de escrúpulos nefastos.
que por llenarse los bolsillos de monedas de cobres,
no les importa dejar como desierto los bosques,
en su afán de apuñalar a los árboles,
que lloran y claman a los vientos,
que no sean cortados
por sus cobardes
manos inmundas

La golondrina desde los cielos clama justicia a los leñadores,
porque los bosque y montañas han perdido sus colores,
y como racimos de esperanzas verdes son derivados,
y las pisadas negras de cerdos quedan marcadas,
como prueba, de los nefastos taladores
de los majestuosos arboles,
que purifican los aires
oxigeno de nuestros
pulmones

Perverso talador de zapatos de ochenta años
La naturaleza es un regalo de Dios
No te afanes por llenarte los bolsillos,
ni te persignes en las noches estrelladas,
porque tendrás ese pecado que derribaste
un árbol, y que no nacerá de nuevo.
Mauricio Olivares.


No hay comentarios:

Publicar un comentario