“Avaricia”
Castiga Dios la
avaricia de mesa llena
porque su rigor provoca agua que
envenena
y fruta que despierta locura
por tener en sus manos el oro y la
plata
y la admiración del pobre que busca
en la tierra
su sustento por un par de monedas al
día
Castiga Dios la avaricia mentirosa
para que no sea engaño en la sed que
atesora
en los bolsillos que los devora
con los ecos y la ardiente flora
que cada día los domina
al tener más y más codicia
Castiga Dios la avaricia que es
moribunda
que es como una delicia en la mesa
y después se torna como la luz de una
estrella
que brilla con todo su fulgor y después
se apaga
en las cenizas de su demencia
que lo dominan como un títere a la
luz del día
y sus caudales ríos de aguas de
esperanza
se desbordaran en una mirada
solitaria
que tal vez no gozara la ferviente llamarada
de un paraíso de codicia que devora.
Mauricio Olivares.
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